Esta historia real es muy conocida por la fama que alcanzaron los Tres Tenores, esas tres voces que emocionaron al mundo entero cantando juntos. Me tomo la licencia de excluir al italiano, que en paz descanse, y me quedo sólo con los españoles. Como es notorio, Plácido Domingo es madrileño y José Carreras, catalán y, por la debilidad del ser humano, se enemistaron por cuestiones políticas hasta tal punto que incluían una cláusula en su contrato para actuar siempre y cuando su adversario no fuera invitado.

En 1987, a Carreras le apareció un tenor mucho más implacable que se llamaba Leucemia. Se sometió a varios tratamientos en Estados Unidos, a un trasplante de médula ósea, cambios de sangre y todos los imposibles que la Ciencia podía aportar lo que le llevó a una disminución enorme de sus finanzas. Cuando no podía costearse la medicina conoció la «Fundación HERMOSA» en Madrid cuyos finalidad era única: apoyar al tratamiento de leucémicos. Gracias a su ayuda, Carreras venció la dolencia y volvió a cantar. Cuando trató de vincularse a la Asociación descubrió que el fundador y mayor benefactor era Plácido Domingo. Cuando le preguntaron el motivo por el que le había ayudado a su «enemigo» su respuesta fue escueta: «Por que no se puede perder una voz como esa«.

En el escenario del Coronavirus, cada día es un milagro, no hay más expectativas. No existe espacio para las diferencias ni profesionales, ni familiares, ni políticas. No podemos contar con tramoyistas, ni alzapuertas, ni siquiera apuntadores. La enfermedad llama a la puerta y no pregunta por el epidemiólogo ni la pandemia por el político. La estrategia es única y el objetivo cristalino: dar el Do de Pecho contra la COVID con una única VOZ, con una única BANDERA, con NOBLEZA de espíritu, ese don que no es un ideal de excelencia sino algo a lo que todos podemos acceder con voluntad y esfuerzo.

La verdadera democracia, como afirma Riemen, ha de revestir cierto carácter aristocrático, con o sin uniforme militar, «nobleza no de nacimiento sino de espíritu… Es un sueño que no se rinde». En nuestra era, esa política de las grandes ideas ha caído en el olvido. Ahora, no es el momento de los egos, ni del individualismo, sino de la ética política basada en el compromiso con la comunidad que se lidera.

De compromiso nos habló la semana pasada en un Webinar Stephen M. R. Covey en las que nos explicaba como la confianza se ha convertido en la nueva moneda del mundo de hoy, tan conectado y cooperativo. En un hombre de estado, la Confianza no debe verse como una actitud de buena voluntad sino como una aptitud que consiga resultados transmitiendo transparencia. En cualquier organización, cuando la confianza es baja, las personas comienzan a sospechar del jefe y comienzan los bulos, las conjeturas y la falta de compromiso.

Covey aprovechó la clase para hablar de su libro: «La velocidad de la confianza». Para él el principio clave de la autoconfianza es la credibilidad, que a su vez se basa en cuatro pilares: integridad, intención, capacidad y resultados. En segundo lugar la confianza se basa en un «comportamiento coherente» en las relaciones y está influenciada por 13 comportamientos clave, comunes a los líderes que pueden contar con un alto nivel de confianza, que se pueden aprender y aplicar: ser sinceros, mostrar respeto, ser cristalinos, remediar los errores, demostrar lealtad, producir resultados, mejorar, enfrentarse a la realidad, aclarar las expectativas, ejercer la responsabilidad, escuchar antes de todo, mantener los compromisos y transmitir confianza.

Ser español significa combatir a favor de una sociedad humanista guiada por el deseo de verdad, esa verdad incómoda que nos habla de nosotros mismos. La mentira no puede viajar por Whastapp, no es un medio de información, si acaso, de incomunicación. Por eso hay que ser cauto con lo que nos ofrecen porque, si los cuadros falsos se dejan mucho tiempo en el museo, acaban por convertirse en reales. Esa ausencia de comunicación veraz se combate con decencia, con coraje y, si es necesario, con la cicuta de Sócrates. Algunas veces para ver la luz, hay que arriesgar la oscuridad.

A los que sólo somos reservistas, nos da igual que sea Magallanes el que halle el paso que une el Atlántico y el Pacífico o que Elcano descubra la continuidad de los océanos. Lo que todos esperamos y deseamos es que la nao Victoria llegue a buen puerto y que esa VERDAD nos haga libres.

Va Pensiero.

«Una mentira puede viajar por medio mundo mientras la verdad está poniéndose los zapatos.»[Original: A lie can travel half way around the world while the truth is putting on its shoes]

Mark Twain.

Alberto Saavedra  CXO at imita www.imita.es

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