Groenlandia no es azul

El demonio, según decían los primeros demócratas, se encuentra en los detalles y, desde ese prisma griego, tenemos que buscar los matices de la mejora continua para encontrar, siempre que sirva de precedente, nuevos modos de mejora de nuestro mundo a través de ese «método Agile» que es la Política.

El viejo «poder del pueblo» de Europa, del que nos presentamos a Selectividad el próximo domingo, se ha convertido en un holding de democracias que deberían, como en una relación conyugal, renunciar a parte de su soberanía para reforzar los derechos de las partes, o sea, de los ciudadanos.

Comenta Guillermo Altares en El País, con muy buen criterio, que «La caja de Pandora de la UE no está en los países que se van, sino entre los que se quedan». Lo hace al hilo de lo que sucedió en Groenlandia, antiguo dominio danés, pero que abandonó la Comunidad Económica en 1985 por defender algo tan cotidiano como poder ejercer su derecho a pesca con el único fin de llenar su lonja, demostrar que la eficacia de un equipo radica en su capacidad de motivación (como en el libro Fish) y, sobre todo, dar de comer a sus sesenta mil ciudadanos.

La situación que vivimos en esta «nueva Europa» de raíces cristianas es endemoniada: tenemos QUINCE regiones de la UE que, como la isla helada, están en búsqueda de sus «panes y sus peces» y no son capaces de descubrir que no hemos nacido para ser «encontradores de oro», sino sólo buscadores. Como muestra resaltar que, por esa estúpida búsqueda del Dorado, Groenlandia gana el Eurovision de suicidios del continente.

Si introducimos la palabra independencia en la «caja lista» de uno de esos buscadores, pongamos que hablo de Google, su respuesta (en modo Wikipedia) es la siguiente: «La independencia es la formación o la restauración de un país inmediatamente después de la separación de otro del que solo formaba una parte». Desde nuestra visión de Innovadores me hago la siguiente pregunta: si pertenezco a una Familia, a algo mayor, de lo que puedo aprender, nutrirme y crecer, ¿para qué o por qué tengo que cambiar de estado?

En Política, desde la visión de imita, deberíamos de emplear lo que denominamos Innovación Responsable. Se trata de esa buena gobernanza que responde a la expresión inglesa (Responsible Research and Innovation), concepto que ha ganado mucha fuerza gracias a su incorporación como elemento clave a las convocatorias del Programa Europeo de Investigación, Horizonte 2020.

Su principal valor, a nivel ético, radica en que engañar o falsear la realidad en cualquier ámbito es una práctica indeseable, porque su impacto sobre el sistema es aún mayor. La vida europea no son preocupaciones financieras triviales, ni siquiera ese eufemismo de la «Europa de las Personas» creada por políticos que no sienten la esencia de la Octava Sinfonía, cimiento de la Catedral que construimos. 

Europa es una aventura, una creación del imaginario colectivo de 400 millones de personas que tiene que integrar todas sus relaciones. Cuando se forma una familia se generan consuegros y consuegras, cuñados y cuñadas, tíos y tías, yernos y nueras, primos y primas y, sobre todo, hijos de un SENTIMIENTO común.

El verdadero horizonte de Europa es contemplar una aurora boreal de Groenlandia, avistar sus impresiones colores y descubrir que Dios se olvidó la paleta en este país.

«To see the worldthings dangerous to come to, to see behind wallsdraw closer, to find each other, and to feel. That is the purposet of life». The Secret life of Walter Mitty.

Alberto Saavedra

 CXO at imita 

www.imita.es

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