Instantes

©JeffreyVanhoutte

De todos es sabido que vivimos, por desgracia, en la Era inconsciente de lo instantáneo, de lo frágil, de lo perecedero. Tenemos comunicaciones, Créditos y hasta relaciones instantáneas en tiempo real. Es una verdadera fiebre por lo efímero que enferma a personas que están deseosas de gratificaciones fáciles, pasajeras y rápidas sin ni siquiera regalarse el placer intelectual de elaborar las preguntas adecuadas.

En épocas en las que se valoraba el mérito, Edwin Land abandonó su carrera universitaria el primer año y se dedicó al noble oficio de inventor. A él le debemos el paradigma de la invención instantánea: la cámara fotográfica Polaroid. La invención se protegió mediante dos patentes pero, sin lugar a dudas, lo más innovador de Land fue su astucia comercial cuando convocó en su oficina, al atardecer, a unos ejecutivos de una compañía de gafas de sol. Una vez allí, les mostró una pecera en la que los últimos rayos del “Astro Rey” no dejaban vez el pez que se encontraba en su interior. Les entregó su “lámina polarizadora” y, después de contemplar el pez con total nitidez, firmaron un acuerdo de exclusividad con él.

El propio Edwin Land intuyó la evolución rápida del mercado y propuso al Consejo Directivo de la compañía invertir en innovación, a pesar de las grandes ventas. En 1977 se lanzó una cámara de vídeo instantánea (“PolaVision“) que fue un auténtico fracaso. Pero se insertó el virus de la Innovación en la empresa con revoluciones constantes. De hecho, este año la compañía se sigue reinventando y adaptando a la era digital y ha presentado en el CES de Las Vegas la cámara digital instantánea Polaroid Pop y la cámara de seguridad doméstica inalámbrica.

Se comenta en los círculos empresariales de Palo Alto que el mismísimo Steve Jobs se inspiró Land para desarrollar Apple y en sus tres para llevar a buen término un negocio innovador, a saber

  1. Los negocios deben encontrarse en la intersección entre el arte y la ciencia. El diseño no debe descuidarse.
  2. Estar siempre atento a la respuesta del mercado ante el lanzamiento de los nuevos productos
  3. La empresa ideal se compone de directivos y soñadores y los primeros deben proteger a los segundos.

De directivos que soñaron con la publicación en tiempo real de instantáneas le viene el éxito a Instagram.  Es la red social que más rápido crece y, siendo propiedad de Facebook, se han permitido la licencia de “tomar ideas” de Snapchat para reforzar su negocio. Por lo menos, la forma cuadrada y redondeada de las esquinas de las fotografías vintage es en honor a las primeras Polaroid.

Es un hecho que el marketing en Internet también se revoluciona con las prisas de lo instantáneo.  Google con su plataforma de vídeos Youtube (la tercera con más visitas) está ofreciendo a sus anunciantes un formato publicitario que se desmarca de la publicidad habitual, TrueVideo in-stream, anuncio que se muestra antes del vídeo y que podemos saltar a los cinco segundos.

El nuevo formato que propone Youtube es que transmitamos en su denominado Bumper Ads nuestra idea en 6 segundos de impacto que el usuario no se podrá saltar. De ese modo, el anunciante se asegura la reproducción completa del mensaje, con el aumento directo de la notoriedad de la marca y que el usuario se quede con el recuerdo positivo de la empresa.

Al final, el marketing del siglo XXI es muy sencillo: el valor de un producto no se cuantifica por la novedad de su tecnología o del servicio que nos ofrece. Algo innovador es algo que despierta la EMOCIÓN del consumidor, le inflama la amígdala y ocasiona en él una respuesta inmediata, sin que tenga que pensar demasiado.

De eso se trata, de que no nos quedemos mirando la señal del reloj para ver el contenido que queremos disfrutar y despertar nuestros sentidos de consumo. Es la evolución de la “venta en estrado” americana en el mundo online.

Quizá debamos pulsar ese “botón de pausa” que impide que, en esos seis segundos, actuemos de forma inconsciente con lo primero que se nos pasa por la cabeza.

“Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios”.

José Luis Borges o Don Herold o Nadine Stair. 

Alberto Saavedra

 CEO at imita
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