Trópico de Cáncer

Recuerdo que un alma de superación, el ciclista Lance Armstrong, afirmaba que tenemos mucho que aprender de los niños que tienen la habilidad de ignorar todas las probabilidades y porcentajes. Cuando nos enfrentamos a la realidad del Cáncer sólo hay dos alternativas: rendirse o luchar. A mi entender, sólo hay opción posible: la Esperanza.

Reto a la Esperanza como el que nos regalan los investigadores de la Agencia British Columbia de Vancouver que, gracias a su Ensayo Oncogenómico Personalizado, demuestran que se pueden analizar las posibles mutaciones genéticas del cáncer y que, no hay dos tumores iguales, del mismo modo que no hay dos personas iguales. Cada Cáncer es único e irrepetible.

Es una investigación pionera que, por fin, abre nuevos caminos para individualizar el tratamiento a los pacientes, realizar estudios comparativos entre los cánceres y aplicar nuevos tratamientos disruptivos como la inmunoterapia. Se utiliza una técnica comparativa que empleamos a menudo en ecosistemas innovadores; se trata de comparar el ADN de los pacientes con las mutaciones que causan el cáncer para aplicar un fármaco personalizado que detenga el avance de la enfermedad.

Si queremos buscar una solución definitiva y no paliativa del Cáncer, no lo podemos hacer desde un enfoque reduccionista. Centrándonos sólo en el enfoque genético estamos abocados al fracaso, esa no es la única causa de la enfermedad. Un enfoque transversal nos permitirá estudiar como interaccionan, en cada caso, las células con su entorno y, como propone Laurent Schwartz, adoptar una visión más global. Eso que en Innovación llamamos Visión 360º.

Hay que conocer a la célula cancerosa y, para ello, hay que ver cuál es su “metabolismo”, ver como se comporta ante la digestión del ázucar, las grasas y las proteínas. Igual que el cáncer nos examina y saca lo mejor de nosotros, hay que darle la vuelta a la tortilla porque, si le quitamos lo que le permite sobrevivir, podremos acabar con esta lacra.

No obstante, lo más importante del ensayo canadiense, además de las curaciones, es que se está haciendo minería de datos con la información de miles de pacientes que, aunque desde su estadio cuatro buscan su propia salvación están, sin saberlo, ayudando a descifrar el código del Cáncer que alargará la vida de muchos enfermos en un futuro próximo.

La realidad es que más de una tercera parte de la población española vamos a sufrir algún tipo de cáncer en un momento de nuestras vidas por lo que es un problema social que requiere altas dosis de Creatividad, Imaginación e Innovación. Obviamente, el diagnóstico precoz, la prevención y la inversión son los principales medios para luchar contra esta epidemia.

Sin embargo, con las bondades tecnológicas que nos brinda el siglo XXI y el Big Data, desde imita estimamos que es muy importante ir recabando la máxima información posible de los casos con los datos de la vida real de los pacientes en su contexto para que éstos se transformen en diagnósticos, pronósticos y predictivos, estableciendo una nueva disciplina: la Oncología de Precisión, del Conocimiento y de la Excelencia.

Para ello necesitamos un pacto de Estado para establecer una Estrategia Nacional para el Cáncer que no tenga dependencia de los ciclos económicos y que, como sucede en otros países, se financie mediante el Mecenazgo por Ley. Es una pena que tengamos científicos de primer nivel, como los del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca o el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, y España siga condenada a depender de los avances técnicos y tecnológicos del exterior para atender a sus pacientes.

Al final, como afirma el jefe del servicio de Oncología del Complejo Asistencial de Salamanca, Juan Jesús Cruz, tras recibir el Premio Castilla y León Investigación Científica y Técnica e Innovación, los avances que se han logrado en la lucha contra el cáncer han sido “pasito a pasito y se consiguen incrementando el número de personas que se curan, la supervivencia y, especialmente, mejorando la calidad de vida de los pacientes”.

Desde la Sociedad Civil debemos asumir como propia esta necesidad y exigir a los Políticos que incluyan esta temática en sus Programas y que se produzca la aceleración del proceso mediante el trabajo coordinado de todos los actores del Ecosistema. La rentabilidad y el beneficio no será para los laboratorios sino para los pacientes actuales y, sobre todo, para los futuros.

“Sigo soñando en un futuro, un futuro con una larga y saludable vida, no vivida en la sombra del cáncer sino en la luz”.

Patrick Swayze.

Alberto Saavedra

 CEO at imita
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