Tierras Raras

Si hablamos de “tierras raras”, nuestro cerebro bien educado nos indica que se trata de algo que es escaso en nuestro entorno. Sin embargo, si dejamos brotar nuestro lado creativo y curioso descubriremos que, con esa denominación, se califican en la Tabla periódica a unos elementos químicos que, al igual que sucede con una idea genial, es muy poco común encontrarlos de forma pura.

Son una familia de diecisiete elementos que se han convertido en un diamante en bruto, tanto en lo estratégico como en lo industrial. Son minerales únicos e insustituibles que se utilizan de modo extensivo en la industria verde (coches eléctricos o turbinas eólicas), para hacer nuestro portátil con dos o tres gramos de estos materiales y, por supuesto, es lo que permite vibrar a nuestro querido smartphone (son buenos conductores de la electricidad y se puede personalizar su magnetismo creando imanes “adhoc”).

El 90% de la Producción total se realiza en China y eso supone que, según lo que depare el Congreso del Partido Comunista que se celebra esta semana, podríamos tener restricciones en Europa y Estados Unidos si lo usaran como arma geopolítica. Su secreto poder es que cotiza en el mercado del arriero más alto que el oro, pero con el “handicap” de que son muy contaminantes, quizá no en la extracción, pero si en el procesamiento. De hecho, en la ciudad china de Baotou, tuvieron que desalojar a gran parte de la población por la contaminación del aire, del agua y, obviamente, de la tierra.

La minería occidental de estas tierras raras se encuentra todavía en fase experimental pero ya existen proyectos como el de la empresa española Quantum Minería, que ha diseñado un proyecto denominado “Matamulas” que pretende realizar la prospección en la comarca manchega de Campo de Montiel  (tierra de olivos, Ciudad Real para más señas).

Si, con ese nombre, saliera adelante, sería el primer proyecto continental de estas características aunque en los municipios afectados como Torre de Juan Abad, que tuvo a Francisco de Quevedo como señor de la Villa, o Torrenueva, haya bastantes recelos para apoyar la extracción a cielo abierto. Sus inquietudes se fundamentan en que los depósitos de las tierras raras hay elementos radiactivos, como el torio y el uranio, que suelen desprenderse cuando se realiza la separación de los diferentes minerales del ácido. Sus vecinos han creado una Plataforma Ciudadana, “Si a la Tierra Viva” ,para defender la biodiversidad de los caminos de Don Quijote.

Desde la opinión técnica de imita, la incompatibilidad e inviabilidad del proyecto viene dado por el impacto medioambiental que se producirá en la zona por la presencia de especies en peligro de extinción como el milano real o el águila ibérica. Estas especies se están recuperando gracias a la protección de proyectos europeos LIFE y, por supuesto, a la pervivencia del hábitat.

Este tipo de proyectos de minería lo destruyen de inmediato, tienen una necesidad de agua que no le puede facilitar un terreno de secano y, en caso de lluvias torrenciales, podría provocar daños colaterales a los pueblos colindantes.

Estos minerales extraños no son la piedra filosofal de los Arquitectos de la Nueva Economía, pero son, si lugar a dudas, la nueva piedra angular para la inversión y la especulación bursátil.

¡Hagan juego Señores! No va más: oro, bolsa o tierras raras.

“Arrieros somos y en el camino nos encontraremos”.

Expresión Popular.

Alberto Saavedra

 CEO at imita
        www.imita.es        

Visita nuestro BLOG: blog.imita.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*