De Bolardos y Boludos

Aunque me siento incunable como español, no sé muy bien de dónde soy, mi casa está en la frontera, como canta el poeta Jorge Drexler. Desde esas periferias, no se puede entender mucho de guerras preventivas, combates entre culturas o de mobiliario urbano tipo bolardos.

bolardosEste cantautor uruguayo, en una charla que ofreció para TED, habló sobre poesía, música e identidad. Comenzó su relato hablando de la décima, esa estrofa poética que está formada por diez versos octosílabos. También se conoce como Espinela en honor del poeta Vicente Espinel, del silo XVI, y Lope de Vega, en su “Arte de hacer comedias”, escribió que “las décimas son buenas para quejas”.

No me atrevo a quejarme ni a escribir una décima en este blog, aunque sea un lugar para acoger la creatividad, pero sí a relatar el mensaje evocador que dejó el poeta en su participación en las charlas TED de Vancouver. Jorge se crió en un lugar en el que las tradiciones vivían de forma armoniosa (su madre era cristiana y su padre judío) por lo que no es fácil entender los conflictos en los que las personas no se predisponen a ponerse en el lugar del otro.

Esta décima espinela es una composición que todo el mundo reclama como suya: los españoles decimos que es nuestra, los uruguayos que es suya (la llaman milonga) y los argentinos que procede de las tribus del Rio de la Plata. Lo cierto es que este patrón rítmico, 3-2-2, viene de África (de los burdeles de Persia) y es llevado por los esclavos a América en el que lo cantan desde los judíos en los salones de Nueva York (Hava Nagila) o lo transforma en el tango el argentino Astor Piazzolla.
Como sucede con las décimas, la milonga o el tango, las personas cuanto más nos acercamos a ellas, más difícil es conocer su identidad. Por eso, no podemos meter a todos en un único cajón de sastre. Ni todos los colombianos son narcotraficantes, ni todos los curas pederastas, ni todos los informáticos programan virus.
laramblaPor estas razones, si queremos que el virus de los movimientos extremistas no se convierta en un troyano, tenemos que seguir con el espíritu que ha convertido a Barcelona en una comunidad abierta, innovadora y cosmopolita que permite que la creatividad fluya a raudales por la Rambla. En Tecnología, como hacía Gaudí con sus creaciones inspiradas en la Naturaleza, anulamos los virus desde el origen, desde su creación, para que no se puedan expandir y causar más daño.
El origen de este caso concreto, no se trata de terrorismo, es “crimen desorganizado“, y como tal hay que tratarlo. Por ello la solución más eficaz, ni siquiera como parche preventivo, no es colocar bolardos en las calles. De poner bolardos, hay que ponerlos en las páginas de Internet que secuestran la identidad de estos jóvenes (del mismo modo como lo hacemos para proteger a nuestros hijos de contenidos que puedan afectar a su natural crianza).
Son mecanismos sencillos de seguridad en los que la libertad del usuario no se coarta ni se hace censura como sucede en China. Sólo se trata de utilizar los mismos mecanismos que usan, para seguir nuestra identidad y comportamiento, compañías como Google, Facebook o Amazon, con el fin de proteger a los ciudadanos del acceso a esos contenidos o incluso, adecuar la ley para no permitir la publicación ni la difusión de estos contenidos.
trajeemperadorNo se necesita invertir mas medios en la Seguridad del Estado, son tareas técnicas para las que está preparado, por ejemplo, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Además considero que es una labor más apropiada que limpiar el cuartel o prepararse físicamente para una guerra cuerpo a cuerpo poco probable en nuestro siglo XXI.

La Política no se puede vestir con las desgracias, ya sean propias o ajenas. El buen Político tiene que levantarse por las mañanas, saludar a ese Sol que nace para todos, entrar en su vestidor y elegir el traje que, en apariencia, pueda parecer el peor.

Sin duda, ese es el mejor: es el que nos permite hacer remiendos.

“En túmulo de oro vago

cataléptico fakir
se dio el tramonto a dormir
la unción de un Nirvana vago…
Objetívase un aciago
suplicio de pensamiento,
y como un remordimiento
pulula el sordo rumor
de algún pulverizador
         de músicas de tormento. […]”
      Julio Herrera y Reissig.
“Tertulia lunática”.

Alberto Saavedra

 CEO at imita
        www.imita.es        

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