La cuarta pared

La Innovación es a la empresa lo que al teatro son las Artes Escénicas. Al igual que la actuación representa historias frente a la audiencia combinando discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo, cuando innovamos en nuestro entorno corporativo estamos rompiendo esa cuarta pared que nos separa de conseguir el ansiado “Óscar holywoodiense”.

Con creatividad podemos romper esa alambrada que nos rodea, esos árboles que no nos dejan ver el bosque, esa pared invisible e imaginaria que está frente al escenario de nuestro teatro laboral, a través de la cual la audiencia ve la actuación. Es la frontera que separa a una empresa del éxito (el otro lado) o el fracaso (el muro de las lamentaciones). Rompemos la cuarta pared cuando somos disruptivos y, como el mejor actor de Holywood, somos capaces de ponernos el sombrero de la Innovación y generar nuevos escenarios. Traspasamos la pared al construir puentes, deconstruir lo que ya no sirve y levantar, ladrillo a ladrillo, esa casa de los cerditos que, además de protegernos del lobo, nos permite creer, crear y mejorar.

ciudadlinealPara hacerlo, podemos soñar, como hizo Arturo Soria en 1894, una Ciudad Lineal, proyecto urbanístico innovador pero poco rentable para Madrid. Quería resolver los problemas de higiene, hacinamiento y transporte que atenazaban a las nuevas ciudades modernas e ideó la promoción de viviendas a los lados de una calle, a lo que se unió la creación de una red de tranvías y un Parque de Diversiones. Toda su innovación fue efímera y se quedó en la memoria en archivos y hemerotecas.

Desde imita recomendamos buscar siempre la manera de planear la innovación al modo que lo hizo Idelfonso Cerdá en el maravilloso ensanche de la Ciudad de Barcelona. Como se sabe, siguió criterios del Plan hipodámico, con una estructura en cuadrícula, abierta e igualitaria, consiguiendo reformar por completo la Barcelona insalubre y oprimida del siglo XIX.

plancerdaEn la metodología kaizen de imita utilizamos este modo de parcelamiento para describir las unidades de negocio de una empresa. Sin embargo, como sucede en urbanismo, este modo de regularizar las manzanas tiene inconvenientes ya que se prolongan los trayectos. En imita lo solucionamos con Calles diagonales, al igual que lo hacen en las calles abruptas y empinadas de San Francisco. Trazamos la calle diagonal con intersecciones que rompen el esquema establecido. Lo hacemos de forma práctica, no buscamos hipotenusas ni teorías pitágoricas sino que brindamos a las mentes cerradas la oportunidad de ver un mundo nuevo. Deconstruimos la empresa y construimos innovación para crear compañías de futuro.

Este futuro contempla una reprogramación de nuestro modo de vivir y trabajar en las ciudades hasta que llegue el tiempo en que todos volvamos a colonizar los pueblos por devoción u obligación.  Se trata de entender la ciudad como un organismo viviente en el que la Innovación conjunta siempre obtiene los mejores resultados.

La Agenda Global sobre el Futuro de las Ciudades nos informa de que el planeta tiene que acoger, en treinta y tres años, a más de nueve mil millones de personas. Con este consejo sólo se entiende un modelo: que las personas que vivimos en las ciudades seamos más responsables, inteligentes y eficientes con la huella que dejamos y usemos la Tecnología para ponerla al servicio de nuestros fines y, nunca, viceversa.

El objetivo es sencillo: liberar la energía que genera la ciudad y que se encuentra sin utilizar. Por ejemplo, la iluminación de última generación puede actuar como una red de sensores en tiempo real como lo hace Red Light, desarrollado por Cisco en Chicago o la posibilidad de generar Agricultura vertical en las ciudades abre un mundo de posibilidades a la nueva gestión urbana. No es ciencia ficción que podamos cultivar en las paredes y tejados de los edificios mediante sistemas hidropónicos y con eso alimentar a los ciudadanos. Lo mismo sucede con herramientas como la de Takadu que ha desarrollado un modelo de sensores que gestionan las tuberías del agua mediante control proactivo desde el Internet de las Cosas.

Pero, sobre todo, la inteligencia se expresa en la cooperación entre los ciudadanos: el uso compartido de la energía que reduce los desperdicios de calor, el Coparking, alquiler compartido mediante plataformas como Couchsurfing para utilizar viviendas vacías, sistemas de transporte mediante Ecobici o el simple hecho de adoptar un árbol como hacen en Melbourne, seguir su crecimiento y compartirlo en las redes sociales, hacen que los ciudadanos se sientan orgullosos de la vegetación urbana de su ciudad.

Pero, sin lugar a dudas, en esta reconquista de la naturaleza sobre la ciudad, la clave se encuentra en la transformación y reutilización de los recursos que utilizamos. Innovación como la de la empresa Freight Farms que recicla contenedores de transporte que apilan para aumentar la producción urbana de alimentos.

smartcityEn España, gracias a los cimientos de Cerdá, Barcelona no ha dejado de formar parte del ranking de las ciudades más inteligentes del mundo y sirve como modelo de éxito del que otros pueden aprender. De hecho, nuestro país cuenta con la mayor red de “smart cities” de la Unión Europea (más de 75 ayuntamientos) con proyectos como los de Endesa en Málaga y Almería, Telefónica en Santander y Valencia o IBM en Madrid y la capital catalana.

Esta inteligencia de las ciudades, se tiene que diseñar con un enfoque integral que salvaguarde la privacidad y seguridad de los ciudadanos y, sobre todo, buscando soluciones que mejoren nuestra calidad de vida más allá de las tecnologías que se utilicen.

Por ese motivo si queremos medir esas ciudades “smart” hay que valorar, además de los parámetros de sostenibilidad, cuál es su calidad en la la Gobernanza, la cohesión social y el capital humano. Tokio, Londres, Nueva York, Zurich o Paris están las primeras en el ranking pero no sólo por su compromiso con el entorno medioambiental o el aprovechamiento de las TIC sino porque caminan hacia la perfección buscando la cohesión social.

No se trata sólo de controlar el tráfico, gestionar residuos o lograr eficiencia en la iluminación. El apellido “inteligente” lo tendrán nuestras ciudades siempre que se mejore la calidad de vida de los que vivimos en ellas y cuando, gracias a la inteligencia predictiva, los Sistemas Expertos sean capaces de anticiparse a nuestras necesidades y solventar los problemas, imprevistos e imponderables, que acarrean nuestro devenir cotidiano.

                                  

Alberto Saavedra
 Socio Director at imita
        www.imita.es        

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