El sueño de la marmota

Este jueves celebramos el “Día de la Marmota“, jornada muy popular en EEUU y Canada pero que tiene sus orígenes en Europa, en una antigua celebración del momento justo entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. En aquella época, los campesinos se fijaban en si los erizos proyectaban o no sombra tras su hibernación. Tiempo atrás, los romanos ya celebraban su Februus, festival de purificación, en el que preparaban sus campos para la siembra. Aquello terminó convirtiéndose en nuestra celebración cristiana en la que ensalzamos la presentación del niño Jesús y la purificación ritual de María.

dia_de_la_marmotaEste moderno ritual norteamericano es famoso gracias a la película “Atrapado en el tiempo“, en la que el protagonista Bill Murray vive este día una y otra vez, hasta que cambia el sentido de su vida. El “Groundhong Day” consiste en que la marmota, Phil para más señas, pone su reloj biológico ese día para cerrar su ciclo de hibernación y sale de su madriguera.

Si el cielo está despejado, como ha sucedido este año, verá su sombra, lo que significa que el invierno durará seis semanas más por lo que volverá a su hogar para prolongar su siesta invernal. En el caso contrario, cuando no ve su sombra, significa que la primavera llegará según el marco estacional.

Como Innovadores, tenemos la obligación de buscar la explicación científica: la Marmota Monax sale de su madriguera no para ver si proyecta o no su sombra sino que, según se acerca San Valentin, sale buscando el Amor, es decir, buscando pareja. Si hace mal tiempo, se aparean rápidamente y vuelven a la himbernación según explica Stam Zervanos, profesor emérito de biología en la Universidad Estatal de la tierra de la mamorta.

En imita nos vanagloriamos de despertar a las empresas del letargo de la hibernación, indicarles los caminos propicios para el cambio y los procedimientos necesarios para la transformación digital para que construyan su Innovación. En este pañuelo global, reinventarnos cada día es una obligación para nuestras empresas.

Así lo hizo el Gerente de una empresa de muebles de más de veinte años de trayectoria que ha revolucionado el sector del descanso simplificando la compra del cliente. Su innovación es simplificar la compra del cliente con un producto único con una entrega en un día y cien días de prueba, devoluciones gratuitas y posibilidad de pagar a plazos. Total orientación a la satisfacción del cliente y apuesta por el concepto de “monoproducto online” que aporte soluciones reales a sus necesidades. Simplifican la vida del cliente, lo prueba diez segundos en la tienda, se lo lleva a casa y, si después de guerrear cien días con él no le convence, van a su casa y se lo recogen (www.comounamarmota.com).

Design-thinkingLa necesidad suele ser la madre de todas la innovaciones. Así les sucedió a los fundadores de Airbnb (Air Bed and Breakfast, cama hinchable y desayuno). Compartían un loft en San Francisco y compraron tres camas hinchables para la habitación compartida. Para reinventar un sector más que inventado en el 2007, los portales inmobiliarios, se refugiaron en una de las técnicas más conocidas de Innovación, el Design Thinking: empatizar, definir ideas, prototipar y probar.

El secreto de su éxito lo resume uno de sus fundadores: “Centrarse en un problema cercano y personal, seguir adelante pese a los rechazos y olvidarse de la tecnología centrando la estrategia en empatizar con los usuarios.”

Vivimos en un mundo inseguro y vulnerable, con la ambigüedad del cambio perpetuo en nuestras vidas y la sacudida constante de los mercados, la herramienta imprescindible para garantizar la supervivencia de las empresas es equilibrar la balanza de la innovación. No sabemos cuantificar lo que tenemos, ¿cómo medimos nuestros intangibles? ¿Cuánto valen los usuarios de Facebook o el big data que almacena Google sobre nuestras vidas? ¿Cómo poner en la balanza el talento de un equipo de nuestra startup que saca adelante una idea sólo con creatividad?

Pues obviamente no derogando leyes que permiten acoger mentes brillantes, aunque sean inmigrantes, como acaba de rubricar el pato tramposo, y sí con iniciativas como la del MIT Technology Review, la revista de tecnología más antigua del mundo, cuando presenta la nueva edición de Innovators Under 35 Europe al otro lado del charco.

Estas personas sí son capaces de generar impacto positivo en nuestro mundo, y transformar la forma en la que vivimos cada día. Mentes como la de Daniel Ek: cofundador de Spotify, Sergey Brin: cofundador de Google, Timothée Boitouzet: creador de Woodoo, un nuevo tipo de madera translúcida e ignífuga que la convierte en un material tan resistente como el hormigón y sostenible o Xavier Damman: co-fundador de Storify y más recientemente OpenCollective

Este último proyecto, Open Collective, que nace como una nueva forma de asociación para hacer las finanzas transparentes, nos demuestra que la Innovación no es vender o buscar el desarrollo de un nuevo producto y nos devuelve la confianza en la cooperación humano. Es la Innovación convertida en motor de impacto y fuerza de cambio para la resolución de los problemas a los que se enfrenta nuestra sociedad. Son laboratorios ciudadanos hechos por ciudadanos con vaqueros que son capaces de generar soluciones e ideas novedosas que contribuyen al desarrollo social, económico y cultural de su Comunidad.

Con esos objetivos desde imita ofrecemos este mes un Taller de Innovación para jóvenes universitarios de la Universidad de Salamanca ya que entendemos que la formación de los jóvenes es el factor clave para construir ese futuro que imaginamos, que soñamos, que queremos. Por eso, en estas dinámicas, les enseñamos a desarrollar sus habilidades creativas, su visión de futuro y convertir esa visión en realidad.

Estas mentes creativas e innovadoras producirán un cambio radical en nuestro modelo productivo que sentará las bases de los nuevos trabajos del futuro cuando deleguemos nuestras labores actuales, incluso las de cuello blanco, en la Robótica, el Big Data y la Inteligencia Artificial.

En España tenemos que aprender a valorar lo que tenemos, los que somos, nuestros valores implícitos. El cambio se produce cuando ponemos un pie detrás de otro, una y otra vez, como en el Día de la marmota. Cuando nos conformamos con lo que somos, ser más de lo mismo, ni creemos, ni crecemos, ni mejoramos: nos quedamos atrapados en el tiempo como el protagonista de la película de Hollywood.

¿Hibernar o innovar? Esa es la cuestión. La Innovación no es un destino, es siempre un camino de cambio que nos conduce a donde queremos llegar, a lo que queremos ser. Por ese motivo, no debemos ser perezosos como la marmota a la hora de modelar nuestra renovación. Debemos estar, como mínimo, en ese estado en el que están nuestros osos pardos que nunca llegan a la a la hibernación profunda.
polar
No obstante, la situación ideal es que seamos como el “ursus maritumus”, que no hiberna ya que necesita mantener calientes a sus oseznos en una madriguera excavada en el hielo. De ese modo nos convertiremos en empresas ambidiestras que, cual oso polar, seremos capaces de trabajar en el ciclo invernal (las operaciones cotidianas, el negocio que conocemos, lo que nos alimenta hoy) y el ciclo primaveral (el pan de mañana, los negocios del futuro, la innovación nuestra de cada día).

 

imita

                                  

Alberto Saavedra
 Socio Director at imita
        www.imita.es        

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