Ultramarinos

ultramarinosEspaña es una tienda de ultramarinos. Somos creadores e innovadores por naturaleza. Como saben, la palabra “ultramarinos” procede de que los productos, en origen, se vendían en estas tiendas y procedían de “ultramar”, como el café, especias y productos de importación.

En nuestro país, todavía conservamos la antigua costumbre de “pedir la vez” cuando accedemos a estos locales y preguntamos, ¿Quién es el último o la última? Ahora, según los datos que ha proclamado hoy el Portavoz del Gobierno, ya no tenemos que pedir la vez. Ahora somos los primeros en exportación y en recibir turistas, lo que nos consolida para no tener que pedir rescates, hacer colas o reservar turno.

Somos referencia en el Deporte, aprendemos de ellos, pero no sólo de los profesionales de élite. Admiremos a Aitor Francesena “Gallo” que, con un glaucoma, perdió de pequeño el ojo derecho y, hace un lustro, el izquierdo, cogiendo sus olas de la Innovación. No se rinde y sigue surfeando, entrenando y compitiendo, olvidando que es ciego.

fortunato vencedorAplaudamos a Moisés San Mateo, presidente del equipo Escor Gaztedi de rugby, que es pionero en Rugby inclusivo y es pionero en conseguir que las personas con discapacidad lo practiquen en igualdad de condiciones. Si se puede con el rugby, ¿Por qué no en otros ámbitos cotidianos de la vida?. Aclamemos a Fortunato Vencedor que, con ese nombre, sólo se pude dedicar, cuál Forrest Gump, a correr medias maratones y siempre llegar a la meta, le cueste lo que le cueste.

Por nuestra mala prensa, nos hacen creer que hay muchos emprendedores con grandes ideas de negocio, que se dan a la fuga por la falta de medios en nuestro territorio. No considero que estén en lo cierto. Por principios, hay que devolver a la sociedad lo que ha invertido en nosotros, por lo que tenemos que considerar siempre ese beneficio intangible. Si bien es cierto que en Silicon Valley hay un ecosistema propicio que combina inversión, innovación y conocimiento, las leyes del Gobierno actuales hacen que el entorno sea adecuado para el emprendimiento.

En esta época en que los “Robin Hood” de la Justicia están sentando a la banca en el banco merecido, uno de mis proveedores financieros de cabecera, Laboral Kutxa, me ha regalado un calendario para este 2017 que reza bajo su eslogan “Sí, hay otra forma“. Con esta excusa, voy a intentar esbozar un discurso sobre esa mala reputación que tiene el emprendimiento nacional. Desde la radio patria, en sus programas de difusión de nuevas empresas, incluyen cuñas en las que se habla sobre las bondades de misionarse hacia Silicon Valley y los prejuicios de desarrollar un negocio en nuestro terruño.

Del almanaque de esta entidad bancaria, que unifica dos términos contradictorios como cooperativa y finanzas, podemos disfrutar con historias de emprendimiento “made in Spain” como la de Yago Santos que, después de licenciarse en Deusto, descubrió el sonido de la guitarra y acaba de ganar el Premio Paco de Lucía.

Somos exportadores de creatividad y podemos suscribir, sentir y emocionarnos al repetir en primera persona las palabras de este guitarrista flamenco: “Tocar es sacrificado. Pero no he elegido lo que hago. Lo que hago me ha elegido a mi“. Nos sobran los motivos para tener confianza en el empredimiento español. Es cierto que no hay lugares en los que se concentra la promoción del talento, pero hay empresas tecnológicas y estratégicas que son referencia en el mundo.

Estimo que no tenemos que copiar modelos como los de San Francisco para importarlos a nuestro país. La receta es bastante más básica. Solo hay que recordar a nuestros abuelos que, en mi particular caso, eran agricultores. Para recoger frutos, primero tenemos que sembrar las semillas adecuadas. Como dice Aran Azkarate, creadora de moda en 3D, “somos mucho más capaces de lo que nos han hecho creer“.

El fruto más innovador, a mucha honra, es el que recibe la payasa profesional Virginia Imaz cuando se reúne con los Consejos de grandes multinacionales y realiza sus “clownclusiones”, a modo de revulsivo, para que los Directivos recuperen su capacidad de asombro y sean capaces de expresar lo que sienten, que sean valientes, que sean payasos.

Emprendedores románticos como Xabier de la Maza, que lucha por reinvidicar que los parques, el picnic o la música sean sostenibles y que “un parque sea un espacio común para disfrutar“. Españoles que ganan el Premio al mejor Investigador en Alemania como Ander Ramos, que ayuda a las personas a recuperar la movilidad tras un derrame cerebral y, lo que es más importante, a recuperar la ilusión.

Así lo hizo Israel, la tierra prometida, en la que se pueden escuchar frases como ““Tel Aviv es el Silicon Valley de Silicon Valley”. Se trata de un país convulso, emergente e inmerso en un conflicto que parece extraído de la novela “La historia interminable” y con los mismos habitantes que la fusión de Madrid y Barcelona pero que da cabida, cada año, a más de cuatro mil startups de biotecnología, ingeniería, bioquímica, farmacia, etc.

israel.jepgObviamente, muchas acaban muriendo de éxito pero las que resisten, consiguen réditos millonarios como el caso de Waze, PrimeSenser o Trustter. Estos frutos provienen de la apuesta del Gobierno por el fomento de la Ciencia y la Innovación y la dedicación exclusiva del 5% de su PIB  I+D. Los jóvenes ciudadanos israelíes no quieren ser futbolistas, son Ingenieros de cuna, y ese el éxito del “Silicon Wadi”,  la tierra prometida de los emprendedores, de la Innovación y de la Tecnología.

Allí ha recalado una compatriota, la artista Eva Mena, que ha viajado por medio mundo hasta recalar en el muro de la vergüenza para pintar un grafitti que, además de su genial estética, denuncia la marginalidad de lo que sucede en la tierra que pintó el mejor emprendedor social, Jesús de Nazareth.

 

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Alberto Saavedra
 Socio Director

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