El As no de Oro

Al igual que decían los griegos que, “No todo el monte es orégano“, todo lo que hacemos no es innovador. Sucede, en algunas ocasiones, que se emplea de forma demasiado frívola la palabra “Innovación” y acaba siendo como la planta aromática que se utiliza como remedio para muchos males, como condimento y que alegra el monte del Directivo sin recursos.

Desde imita abogamos, de forma consciente, por una innovación fundamentada en técnicas que produzcan catarsis, metamorfosis, disrupción. Si no se profesionaliza, puede suceder como le ocurrió al héroe de Apuleyo, Lucio, que en vez de en innovadores nos convirtamos en Asno por arte de magia, cuando nuestro sueño era transformarnos en ave.

En los medios, todo lo que tiene que ver con la industria, se barniza con tres palabras: Innovación, Creatividad y Emprendimiento. No obstante, existe una doble moral entre las actuaciones empresariales, políticas y sociales y la imagen de sociedad innovadora que se pretende mostrar. En ocasiones, no es más que una máscara y las personas y los equipos nos comportamos igual que los profesionales de antaño, delante del burro.

Playmobil Miner and Donkey. Wind Whistle Rock, UtahEste relato de Apuleyo, como todos los clásicos, contiene una gran simbología y sabiduría que podemos extrapolar a nuestro ámbito de trabajo. En el siglo XXI, Lucio encontraría la salvación en la diosa Innovación, que, tal y como se define en el libro, es el compendio de todos los dioses de la cultura. Son el camino, la luz y la fe los que le permiten transformarse de nuevo en humano y dejar de ser asno.

Ese camino es el que han emprendido una nueva generación de estudiantes universitarios que, según me certificaban unos amigos de mi cena mensual, han despertado su vocación científica gracias a series como  “Breaking Bad“. Tengo la fortuna de no disfrutar de mucho tiempo de la “smart tv” (caja tonta), pero me alegra saber que, desde ese medio, se difunden Principios como el de Incertidumbre de Heinsenberg.

Esta teoría, aplicada  a la Innovación, nos diría algo así como que cuanto más intentamos planificar algo, más interferimos en la naturaleza de lo transformado y más interferimos en su propia evolución. Por este motivo, en casi todas las ocasiones, nos basta con observar la realidad como si estuviéramos sentados en una nube, cuál dios griego, y ver cómo actúan las personas para hacer predicciones y, parafraseando a Peter Drucker, Inventar el Futuro.

Es precisamente la Innovación pura la que nos permite transformar la realidad sin intervenir en ella, sin alterarla, dejando fluir los acontecimientos. Por ejemplo, si innovamos en marketing tenemos que buscar la forma de conectar marcas con personas, propuestas de valor con necesidades, emociones con deseos. Por eso, la tendencia es que el viejo marketing de producto pase a ser un marketing de la intuición.

No podemos vender un producto sin alterarlo. Al igual que afirmaba Shörinder,  si mandásemos un gato al espacio en una caja, sólo sabríamos si el gato está en la caja o no, vivo o muerto, al abrirla. En ese momento, intervenimos en la realidad desencadenamos el suceso, alteramos el estado de la realidad.

La Ley Universal de la Innovación es precisamente eso: convivir con la incertidumbre. Si queremos formar profesionales innovadores hay que escuchar de forma activa y profunda a pensadores renacentistas de nuestro tiempo como el navarro Ramón Andrés que, en su último ensayo sobre la vida cotidiana, “Pensar y no caer”, nos propone un camino alternativo al arrinconamiento de las humanidades en nuestra sociedad actual: el valor de compartir.

La Innovación es poner nuestro smartphone interno en modo de espera, de escucha, de esperanza de lo que está por venir. Así lo augura Isidro LasoHead de Startup Europe en la Comisión Europea, al afirmar que “las empresas jóvenes con crecimiento rápido, llamadas startups, son las que crean la gran mayoría de empleo neto. No son las  pymes como tradicionalmente se piensa, sino las startups. Por ejemplo, en el Reino Unido el 5% de las nuevas empresas son las que han creado más del 50% de empleo nuevo. Este 5% son las startups”.

Con la solución del desempleo en la mano que nos brindan desde Europa, me parecen acertados casi todos los postulados del manifiesto de la Asociación Española de Startups al considerar que tenemos la generación mejor formada que ha habido en España pero, gran parte de este talento, se pierde en el camino por falta de cauces para el desempeño óptimo de su carrera profesional.

el-doradoPor ese motivo, hemos querido poner nuestro granito de arena a la causa y, desde comienzos de año, hemos lanzado el Programa “La Cantera”. Con esta iniciativa, apoyamos e impulsamos a startups viables a nivel técnico, comercial y financiero para acompañarles en su entrada al ecosistema empresarial con garantías de éxito.

En este Programa de Desarrollo del Talento, invertimos en el capital que supone cada una de las personas que integran un equipo tecnológico y les enseñamos a no buscar el Dorado, esa legendaria leyenda de que el emprendedor puede crear un servicio o producto que le haga millonario. En imita trabajamos para crear mentes millonarias que, como dice Simon Sinek, sepan que “La gente no compra lo que uno hace, sino que compra el Por qué uno lo hace”.

Por estos motivos, en imita, cuando ayudamos a innovar a las startups lo primero que hacemos es explicar el Por qué, después pasamos al Cómo y, por último, al Qué. Así conseguirmos ese reto de “encantar a los clientes” que decía Guy Kawasaki. La Sociedad, ahora más que nunca, demanda mentes despiertas capaces de generar nuevas reglas y conocimientos, crear nuevas conexiones neuronales y, sobre todo, mentes emocionalmente  entrenadas para gestionar la incertidumbre.

En imita abogamos por una Innovación mercantil basada en los ciclos de la naturaleza, en la Economía circular que difunden los teóricos de la Fundación Ellen MacArthur. Dicha economía se basa en estos siete principios innovadores: que el concepto de basura tiene que desaparecer, que la diversidad nos fortalece al hacernos más resistentes y resilientes, que somos un sistema interrelacionado, que la energía siempre tiene que proceder de fuentes renovables, que los precios deben reflejar el coste real del producto y que caminamos hacia un nuevo modelo de propiedad.

Esta forma de diseño innovador, se denomina De la Cuna a la Cuna y representa la aplicación de la Economía circular al mundo del diseño y la producción industrial. Este nuevo paradigma de diseño inteligente se basa en cerrar el ciclo de los productos, tal y como sucede en la naturaleza y lo empleamos en nuestra metodología para el desarrollo de productos y servicios disruptivos, sostenibles y adaptados al entorno.

En imita, ese cordón inmaterial, como sucede con la Física cuántica, baña todo lo que hacemos. Cuando la Innovación está en el aire, hay una especie de azar que entrelaza todo. Es lo que los físicos e ingenieros llaman efecto de Dios, ese Dios que, como decía Albert  Einstein, no juega a los dados pero nos permite “sacar un cinco” cada mañana para salir de casa, reiniciarnos y dejar que nuestraas ideas paseen por el Parchís multicolor de la Innovación.

 

imita“Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: Que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos, y que el miedo del hombre… ha inventado todos los cuentos. Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos… y sé todos los cuentos.”.” –  SÉ TODOS LOS CUENTOS. León Felipe.

                                  

Alberto Saavedra
 Socio Director

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