Época de berrea

Si hablamos del bien común, tenemos que analizar el comportamiento del ciervo común (también llamado europeo, rojo o colorado). Este animal, a comienzos del otoño boreal, empieza el periodo de celo y los machos intentan dominar un territorio e imponer su fuerza mediante berridos. En España, podemos disfrutar de este espectáculo en parques naturales como el de Doñana, Redes, Cabañeros, Monfragüe o la Sierra de la Culebra de Zamora.
berreaSin embargo, gracias a los avances de la técnica, esta berrea la podemos disfrutar desde el confort de nuestro salón, conduciendo nuestro turismo o en el reposo del dormitorio, dependiendo del lugar donde prendamos el televisor o sintonicemos nuestro programa de radiodifusión para escuchar los informativos en su tiempo de “Nacional”.
Primero, podemos escuchar los sonidos guturales de los partidos mayoritarios que van dejando marcas por el territorio, avisando de su presencia al resto de competidores. Después, los golpes en el suelo con la cuernas, cuando la posibilidad de acuerdo les ha salido rana. Por último la lucha, no sangrienta para salir bien en la foto, para declarar el vencedor y el vencido.
Las demostraciones de poder de los machos incluyen berreos y luchas rituales en las que utilizan su cornamenta. Los machos ganadores reúnen harenes a modo de escaños. Normalmente, después de un par de intentos, el macho monta a la hembra por breves momentos, logrando la abstención de investidura. Si no hay fecundación, la hembra vuelve a ovular después de 18 días y busca otro macho con el que pactar. La gestación dura unos 235 días, tras la cual nace un gobierno.
La innovación política parte, en este caso, de considerar que los cargos y sobrecargos, si quieren hacer felices a los ciudadanos, no tienen que estar en celo de poder.  Los ciudadanos nos diferenciamos de los ciervos, entre otras cosas, en que no somos sólo animales gregarios ni abejas que comparten panal: somos animales políticos que participamos de la Sociedad. Por este motivo, tenemos que luchar para que la “Voz política“, aquella que reside en nuestros votos, parlamente para el fin para en el que ha sido elegida: el  bien común y la felicidad del resto de los animales.
En nuestro país, hace falta lo que los anglosajones llaman “Think Tank”, algo así como tanques de pensamiento e innovación, que formen parte del ecosistema político y ayuden en la toma de decisiones. De este modo, las Políticas Públicas se elaborarán en base a como éstas nos afectan y harán hincapié en las acciones correctivas, mejores prácticas y procesos de influencia apoyándose en espacios de participación que nos involucren a todos.
Somos, como afirmaba Aristóteles, animales políticos como seres sociales pero no olvidemos que, en Europa, somos hijos del Cristianismo. No nos puede influir en nuestra estima la impronta de la Ilustración con sus valores racionales porque, si nos miramos con detenimiento somos, en esencia, emocionales. A la actividad política hay que introducirle pasión, emoción y sentimiento (no sólo en lo que tiene que ver con la Comunicación). De otro modo tendremos una política superficial, líquida, impermeable.
A nuestro políticos, con todo el respeto e ignorancia del que escribe estas líneas, les falta la capacidad de mezcla, de fusión, de sumergirse en el río de la “Polis” y dejarse llevar. Desde pequeños, aprendemos por imitación o contraste y hay una laguna en nuestro sistema: el aprendizaje del desempeño político. Un político de carrera, como se hacía con los antiguos Príncipes, tiene que desarrollar en su trabajo la filosofía kaizen (mejora más cambio) y, si hay que dejarse arrastrar porque así lo demandan los ciudadanos y eso nos exige un cambio, sólo existe un camino posible: mudar hacia lo nuevo.
David Brook, columnista del New York Times, investigador en neurocognición, afirma en su libro “The Social Animal” que “los políticos son especialistas en una Comunicación emocional que invade nuestro espacio personal y hace desaparecer la conciencia social”.

Comparto con este autor la revolución de la conciencia que estamos viviendo en los últimos años que nos ofrece una concepción más profunda de lo que realmente somos. Es un nuevo humanismo basado en tres ideas fuerza: la mente inconsciente es la que hace la mayor parte del trabajo, el centro del pensamiento son las emociones por lo que debemos educarlas y, el hecho de que,  somos animales sociales, no racionales.

Por ese motivo, a mi humilde entender, deberían existir Escuelas de Innovación Política en la que, los animales sociales que quieran dedicarse a tal noble profesión, desarrollen talentos importantes y destrezas no tradicionales como las siguientes:

  1. Visión mental (la empatía para entrar en la mente de los ciudadanos y aprender según sus emociones para compenetrarse con ellos).
  2. Aplomo equitativo (capacidad para detectar los sesgos y errores de la propia mente), dejando a un lado la vanidad y la soberbia de la excesiva confianza en uno mismo.
  3. Sabiduría de la calle ( el “medes” griego”, esa inteligencia intuitiva de la que hablaba Gladwell o sensibilidad especial que nos permite captar cosas importantes).

A los políticos les pondría el reto de innovar su praxis desde la emoción.  Parafraseando a Francisco Mora en su libro de Neuroeducación, les diría que “en Política, sólo se puede aprender aquello que se ama”. Si los políticos aman al pueblo, sólo tienen que hacer una labor para desarrollar bien su vocación: APRENDER DEL PUEBLO, sin lugar a dudas, el mejor Maestro para aprender a gobernar. De otro modo, todos los valores y principios sólidos que hemos cimentado en cuarenta y un años de democracia, se disolverán creando una sociedad desencantada de haberse conocido.

Cuartel General de la ArmadaComo en imita somos eminentemente pragmáticos y constructivos pongamos como muestra la foto adjunta. La instantánea fue tomada el pasado sábado en la fachada principal del Cuartel General de la Armada sito en la Calle Montalbán de Madrid que, para el caso que nos ocupa, posee una gran simbolismo para reflejar el momento político que nuestra sociedad está padeciendo.

Este singular edificio, es conocido como Casa de Godoy por ocupar D. Manuel el mismo cuando fue nombrado ministro de Estado. Posee una escalera monumental de acceso al Museo Naval y es el antecedente de los Nuevos Ministerios ya que albergó en su día el Ministerio de Gracia y Justicia. Mi hijo, en la fachada principal, lanza con ilusión su pelota amarilla para intentar alcanzar la bandera. La magia de la fotografía hace que ésta se quede prendada, a modo de bolla de rescate marítimo, en la soga que amarra nuestra insignia rojigualda.

Los políticos tienen que imitar en sus decisiones las actitudes del niño: ilusión, emoción y esperanza. Si embarcamos en la Política más sentido común, visión global y sumamos talento, nuestra Armada volverá a ser invencible.

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imita” – ¿Por qué está prohibido leer a Shakespeare?
– Porque es viejo.
– ¿Aun cuando sus obras son bellas?
– Sobre todo cuando son bellas. La belleza es atractiva, y no queremos que el pueblo se sienta atraído por las cosas viejas. Queremos que les gusten las nuevas.” Aldous Huxley (“Un mundo feliz)
                                                     

Alberto Saavedra
 Socio Director

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