Las Gafas de la Innovación

La Innovación nos hace mejores. Los Juegos Paralímpicos comenzaron su andadura en Roma en 1960 y hemos tenido que esperar 55 años para desarrollar un gorro de natación con tecnología vibratoria que rompe con el sistema tradicional. Sólo recordar que éste consistía en que el entrenador golpeaba con una fusta al nadador para avisarle un par de brazadas antes de que llegase a la pared y colisionara con ella.
gorroA pesar de  la tardanza, lo notable de este nuevo sistema, bautizado como “Blind Cap“, es que ha sido desarrollado en España por Samsung Electronics y la agencia Cheil España con la colaboración del Comité Paralímpico Español y que, con una simple  comunicación “Bluetooth“, es capaz de conectar el reloj del entrenador con el nadador invidente. Esperemos que el siguiente paso innovador sea crear un sistema automático que permita al nadador ser realmente independiente y ofrecer a la competición el máximo rendimiento y concentración.
La Historia de la Ciencia y la Tecnología nos demuestra que el desarrollo de cualquier Innovación es un proceso acumulativo en el que intervienen varias personas e instituciones por lo que no conviene darle el mérito a un invento o una entidad individual. Para llegar al GPS del año 1993, hemos tenido que pasar por la brújula; para que podamos leer libros en un dispositivo electrónico, un tal Gutemberg tuvo que desarrollar una prensas de impresión y, probablemente, nuestro Whatsapp proviene de aquella sencilla pero Innovación radical de un tal Samuel Morse que ideó un Sistema de Comunicación que incluía el código, el registro y la facilidad de operación del sistema.
Sin embargo, el sistema tenía inconvenientes como por ejemplo, el tener que ser traducido por personal experto, lo que conllevaba una tardanza en la entrega de una o dos horas, o que la comunicación no fuera bidireccional. Un pariente del mismo, Kenneth Morse, emprendedor en serie y fundador del Centro de Iniciativa Empresarial del MIT, afirma que “la Innovación es invención más que comercialización aunque es necesario que el modelo de negocio escuche siempre la voz del cliente”. Para un latino resulta extraño escuchar estas palabras de un anglosajón a sabiendas de que, en Estados Unidos y en el Reino Unido, las ideas se transforman de forma efímera en productos.
Conocido es el caso de Alexander Graham Bell, escocés emigrado a Estados Unidos, que ejercía como profesor de fisiología de órganos vocales en la Escuela de Sordomudos de la Universidad de Boston. Construyó para su alumnos un “xilófono” a base de diapasones gemelos que podían transmitir sonidos distorsionados y, por ende, la voz. En paralelo, en el seno de la compañía Western Electric Union, su electricista jefe, Elisha Gray, llevaba tiempo trabajando en transmisores y receptores telefónicos, labores que posteriormente perfeccionó Edison para combatir el negocio que estaba generando la empresa creada por Alexander, Bell Telephone Company.
telegrafoTanto Bell como Edison vinieron a Europa para comercializar su tecnología explotando del mismo modo sus conflictos domésticos. En Gran Bretaña comenzaron a operar a través de dos empresas pero, como a los ingleses en la Antigüedad les gustaba unir reinos, fusionaron ambas compañías en la United Telephone Company. En Alemania, la implantación del servicio lo adquirió la Administración postal encargando la fabricación a una empresa naciente denominada Siemens-Halke. En Francia, varias empresas comenzaron a usar las patentes de Edison o Bell, creando, en pocos años, la Societè Gènerale de Telèphones y, en Suecia, el empresario Lars Magnus Ericsson fundó la Stockholm Telephone Company en la ciudad con más teléfonos activos de la época.
En España, tuvimos noticias del “teléfono parlante” hacia 1877 aunque los primeros ensayos que recoge la “Revista de Telégrafos” se realizaron en la Habana, capital de nuestra colonia isleña. Después comenzaron las pruebas los Ingenieros Industriales de Barcelona para ceder la operación piloto a los funcionarios del Cuerpo de Telégrafos en Madrid que llegó a tener, diez años más tarde, casi mil quinientos abonados (insignificante comparados con los 150.000 de EEUU). Obviamente, como sucede en algunas ocasiones en nuestro país, primaron los intereses económicos al servicio a los ciudadanos, y hubo cambios de legislación cada año hasta que se regularizó esa situación caótica que se vivió con la creación de la CTNE (Compañia Telefónica Nacional de España) constituida como monopolio de explotación de empresa privada regulada por el Estado.
Esto corrobora que, de un equipo de inventores, innovadores y emprendedores, se consigue que la idea vaya al mercado. Hay personas que poseen de forma natural la habilidad de unir una curiosidad sin límites y el carácter emprendedor, eso que ahora llamamos talento. Uno de esos ejemplos fue Guillermo Marconi que, desde que recibió en Terranova los tres puntos de la letra “S”, no cejó en su empeño de conseguir transmitir información a distancia (tuvo la fortuna de cultivar sus ideas en una sociedad como la inglesa que consiguió que florecieran las innovaciones tecnológicas desde la Wireless Telegraph and Signal Company).
De este saber hacer de los ingenieros y científicos que operaban el servicio telegráfico, nació la Electrónica de consumo ya que se crearon numerosas empresas para la mejora y perfeccionamiento de los equipos y dispositivos de suministro del servicio. Si a Bell, Gray, Marconi, Hertz o Edison les podemos otorgar el mérito de ser inventores de alguna parte del sistema, fue un empresario, Theodore Vail, primer presidente de ATT, al que le debemos la concepción completa del sistema y del servicio tal y como lo conocemos en la actualidad, ya que su modelo aseguraba la conexión con todos los abonados posibles.
Diseñó un modelo de negocio de alta rentabilidad ya que, a diferencia de otros servicios como gas, agua o electricidad, el valor del servicio crecía a medida que aumentaba el número de usuarios conectados. Además, independizó la investigación teórica y aplicada (fundó los Laboratorios Bell cuyos investigadores han sido premiados con varios premios Nobel), la fabricación de aparatos (Western Electric Company) y, por último, como estrategia comercial, estableció la concesión de licencias locales reservándose los derechos del tráfico interurbano (como el primer enlace San Francisco-Nueva York) e internacional, obviando los seis mil kilómetros que separaban la Unión de Francia.
principe de asturiasGracias a la perseverancia de Marconi, tenemos telefonía sin hilos (denominado TSH en su inicios) que permitió la magia de comunicarnos a través del espacio y posibilitó la comunicación marítima del Titanic con Tierra firme, salvando a 710 personas del naufragio. En España, gracias a la unión de personas que apostamos por la Innovación, hemos despertado del letargo y estamos poniendo los medios para que nuestras empresas no naufraguen, como le sucedió a nuestro Titanic, el “Principe de Asturias“, que se hundió a comienzos del siglo XX por el riesgo que suponía incorporar al navío los últimos avances tecnológicos.
En imita, te ponemos el gorro de la Innovación para avisarte de cuándo tienes que hacer el viraje oportuno para generar nuevos negocios, el bañador de la Innovación para que compitas en el mercado global y las gafas de la Innovación para que vislumbres el futuro de tu compañía.
imitaEl Contacto con los Barcos en navegación es seguramente uno de los más grandes servicios que ha prestado a la Humanidad la paciente, tenaz, y a menudo, investigación de las leyes naturales, realizada, al menos en sus fases iniciales, por gente estudiosa, animada únicamente por el afán de saber“. The Times
                                                       
Alberto Saavedra
 Socio Director

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