EL GRAN DIRECTOR

El que escribe y suscribe estas letras, tuvo la fortuna de estudiar Solfeo en la Educación General Básica y obtener el Bachiller aprobando una asignatura que, desafortunadamente ahora, estos evolutivos e innovadores Sistemas Educativos basados en Leyes políticas, supuestamente modernas y progresistas, han echado en el olvido: la asignatura de Música. Siento decir, Señores Políticos, que, gracias a esos conocimientos, tengo el privilegio de haber encontrado armonía entre esa disciplina y el mundo de las empresa.

Observen ustedes, como muestra, a su empresa: cómo trabaja a nivel interno, externo y personal, y comprobarán que funciona del mismo modo que un Orfeón o una Schola. Éste es el más completo de los Coros, al ser mixto y sinfónico a la vez, por poseer una “masa coral” (su equipo), con la mayor diversidad de integrantes. La procedencia del nombre, además, guarda una gran analogía con nuestro ambiente corporativo, ya que procede del dios griego Orfeo, bajo cuya protección se encontraban el teatro y, especialmente, los actores.

Dictator_charlie5Si hablamos de éste, que es el “Gran teatro de la empresa“, cualquier proyecto emprendedor, al igual que un coro, es un ejercicio colectivo que nace en el momento en el que un grupo de personas se ponen a “cantar juntas” bajo una mismas directrices, ya sean marcadas por ellos mismos o por la invisible misión y visión de un Director.

Tengo el privilegio de tener como pariente y, sin embargo, amigo, a un médico anestesiólogo (término éste que, ya de entrada, el corrector de texto me corrige automáticamente por anestesista). Esta figura, que es mucho más que un practicante, es imprescindible en los procedimientos quirúrgicos. No obstante, aparece como un médico casi invisible para el paciente y de hecho, en algunas ocasiones, recibe por parte del mismo, preguntas como : “¿cuándo va a venir el médico?”.

Sin embargo, sus manos son las más especializadas: se inicia con la evaluación anterior a la intervención y toma parte activa durante la cirugía y después de la misma. Además, son los responsables de mantener la homeostasis del organismo, es decir, que este tipo de galenos, cuidan y mantienen el funcionamiento del corazón, pulmones, riñones, hígado y sistema nervioso central. Hoy en día, también es trabajo del anestesiólogo prevenir y tratar el dolor producto de la lesión quirúrgica. Dicho lo cual, estimo que es el perfil análogo a un Gerente de Empresa que actúa como Director de Operaciones Invisible: está siempre sin estar.

En mis primeros dieciocho años de experiencia, he conocido Directivos que, a pesar de tener todos los talentos, conocimientos y actitudes, no quieren situarse en la montaña más alta para ser admirados y conocidos. Prefieren pasar inadvertidos viviendo del orgullo y la satisfacción del trabajo bien hecho, los objetivos cumplidos y optan por pasar por la vida sin querer ser ese árbol frondoso que reconozcan en lo alto todas las Instituciones y Escuelas del mundo. Su mérito, medalla y galardón, ya lo reciben en su día a día y son los árboles que nos permiten a los neonatos ver el bosque.

Recuerdo cuando comencé mi etapa emprendedora en la Mancha a un empresario de este tipo, con renombre regional, muy a su pesar, que me comentaba con pena, nostalgia y sincera resignación cómo la industria textil manchega había casi desaparecido por la incursión de productos asiáticos. Ese punto de vista es respetable, comprensible y hasta aceptable, pero como innovadores, nuestra obligación es ver “más allá” de lo establecido.

Si miramos al otro lado de la orilla, encontramos una empresa nacida en un pueblo de Toledo (para más señas Portillo), cuyo fundador, como hacemos muchos emprendedores españoles, le puso el nombre a la misma en honor a su hijo José Manuel. En la actualidad, este orfeón toledano, es el fabricante líder del textil deportivo español. Su principal innovación: pintar las botas de fútbol de colores. Su principal barrera: ninguna tienda quería hacer un pedido por su excentricidad. ¿Cómo hizo para venderlas? Regaló un par a cada comercio para que las expusieran en el escaparate con el resto de productos de Nike, Puma o Adidas. ¿Qué consiguió? Que el CEO de la “Diosa griega de la velocidad” dijera, en una Convención anual, que una empresa de uno de nuestros pueblos con semáforos, con un Director cuyo nombre sólo era pronunciable por sus empleados (Fructuoso), se le había adelantado. Nuestra empresa toledana había desarrollado una estrategia innovadora basada en una red internacional de vendedores y, a la vez, había rebajado el tiempo de entrega establecido para el sector de veinte días a un jornada.

Lo mejor de esta compañía es que la siguiente generación de este orfeón familiar ha conseguido colocar casi la mitad de su facturación en el negocio exterior sin haber acudido ni una sola vez a los ingratos bancos después de  50 años de existencia y han conseguido vender en 101 países con una red de fabricación externa. Además, fieles a la filosofía de su fundador, un director invisible, lograron que los atletas españoles abanderaran la marca nacional en los últimos Juegos Olímpicos y Paralímpicos vistiendo la marca Joma Sport.

Esto no hace más que demostrar que todos podemos innovar, todos podemos hacer versiones de nosotros mismos para mejorar. Como muestra, el Orfeón Logroñés que, tratando de fusionar la música contemporánea con la música clásica, ha hecho uno “pequeños arreglillos” y ha llegado a interpretar a capella, éxitos de ABBA, “Hijo de la Luna” de Mecano o “Mierda de Ciudad” de Kortatu. Estas composiciones han sido incluidas, por petición popular, como básicas en su repertorio.

quijoteLos emprendedores, al transformarnos en Innovadores, sólo damos pesadumbre, dolores de cabeza a la familia y amigos, cual Alonso Quijano. Pero esa identidad es necesaria en nuestro mundo actual para ser creadores, para progresar, para mejorar. Don Quijote adoctrina hasta en su último momento, hasta que encuentra su mejor lección: la de su muerte, cuando regresa a su aldea después de haber sufrido humillación tras humillación.

En esa tesitura sigue viviendo como lo ha hecho siempre: confía en su equipo (Sancho, el Bachiller y el cura), se reintegra en el ritual cristiano y se arrepiente de su pasado como caballero andante. Sin embargo, su equipo, siendo fiel a su misión y visión, le invita a continuar creyendo en su proyecto. Por esa razón, Don Quijote, como buen innovador, no se muere. Sigue los consejos de su inteligente equipo y “se deja morir”, siendo un héroe al que no matan otras manos que la melancolía.

Elijan ustedes:

Ser cuerdo o Ser loco, Ser visible o Ser invisible, Ser o No Ser Innovador.

 

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“No podrás nunca elegir a tu adversario,
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Alberto Saavedra
 Socio Director

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