SALVE SALUS

Nuestras queridas Políticas Públicas Occidentales se vanaglorian de buscar patrones, estrategias y de construir ambiciosos proyectos que cuiden la salud de nuestro cuerpo cuando la “Sociedad de la prisa” los vuelve un garabato. La pretensión es, como siempre, ir al “Origen” de la enfermedad y, si buceamos en nuestra Historia, la palabra “innovación” procede de la raíz innovo-are que significa “hacer nuevo, renovar” y que, si la descomponemos, como se hace con los síntomas, nos queda algo así como in-novus-a-um que viene a significar “hacer algo nuevo  desde dentro”.
Cuando se quiere mejorar la salud de los ciudadanos, siempre se habla de Innovar el Sistema Sanitario pero, trabajando sólo en ese ámbito, sólo conseguimos organizar los servicios para preservar nuestro cuerpo y esto no deja de ser algo meramente gubernamental. Si queremos desarrollar un Plan Estratégico serio, formal y sensato sobre las necesidades orgánicas de lo que nos hace sentirnos bien, propongo poner el foco en “Innovar en el Origen” que, como los romanos, al ser una palabra benéfica, había que entronizarla y la convirtieron en la Diosa Salus.
Para mejorar la situación actual tenemos que  trabajar el 100% del problema y no sólo centrarnos en el 30% (que es lo que realmente influye el Sistema Sanitario en el estado de salud según expresan los expertos). El resto viene condicionado por nuestros hábitos, el entorno social y el contexto físico por lo que hay que considerar alternativas como la Homeopatía o la Medicina Ayurvédica que se preocupan por el ámbito físico y el de la consciencia. He tenido la fortuna, como decían en Roma, de trabajar en varios proyectos de Tecnología ehealth y de leer noticias del sector en los últimos años y mi conclusión es que ésta, a pesar de que mejora mucho los medios para el trabajo clínico cotidiano, no pone en juego otros factores que intervienen directamente en nuestro estado vital.
En nuestra Sociedad actual se cumple una especie de Ley de Pareto en la que el 80% del Gasto Sanitario se lo llevan enfermos crónicos que no llegan a un 20% de la Población y padecen su dolencia en las últimas etapas de su vida. El mundo de la e-Salud se decanta por la minería del Conocimiento utilizando Tecnologías Emergentes como los Wearables, Big Data, realidad virtual, impresión 3D o la Biotecnología que nos muestran que el que el camino obligado es que el Ciudadano se responsabilice de su salud tanto desde el punto de vista crónico como desde el abordaje personal de las consecuencias económicas de sus hábitos de vida y del buen o mal uso que haga de los medios sanitarios, tanto públicos como privados.
El Sistema Nacional de Salud tiene que dar respuesta a la demanda creciente de servicios y a las necesidades más específicas de estos pacientes crónicos mediante una atención integral y orientada a las personas, así como estar fundamentado en Servicios de diagnóstico precoz y, por supuesto, Medicina Preventiva. Ara Darzi, uno de los cirujanos más importantes del Imperial College of London y denominado por algunos medios como el Arquitecto de la Innovación Sanitaria, sostenía en su discurso de la Cumbre Mundial de Innovación de 2013 en Alud que “La sanidad necesita innovación, no solo innovación clínica también innovación política y administrativa. La innovación hay que llevarla a cabo basada en evidencias sólidas”.
Como en cualquier disciplina,  en Medicina, para obtener datos contundentes sobre problemas concretos, debemos crear grupos de trabajo polivalentes para que puedan trabajar todos los actores implicados en el proceso: pacientes, políticos, médicos, cuidadores, medios de difusión, universidades, grupos de investigación, laboratorios, etc. La clave reside en centrarse en el cliente, en el paciente,en el usuario (como, por fin, se ha instaurado en el entorno clínico) y que el ciudadano se comprometa a tomar parte en un entorno sanitario, que tenga su razón de ser en la Prevención, utilizando técnicas como el Análisis del Genoma. Dichas herramientas, nos permiten extraer perfiles personalizados (algo así como un carné de identidad a través del ADN) que nos indican nuestra predisposición a padecer determinadas patologías. Por ejemplo, si somos portadores de algunos cambios genéticos, tenemos un factor de riesgo que puede hacer que los médicos diseñen una estrategia preventiva personalizada mediante hábitos de vida, complementos nutricionales o fármacos para evitar o retrasar la enfermedad.
Esta secuenciación del genoma permite, como afirma Gerardo Jiménez-Sanchez de la Harvard School of Public Health, “hacer tratamientos más seguros y efectivos y poder saber si alguien va a reaccionar bien o mal a algunas terapias o incluso si éstas no tendrán ningún efecto sobre él”. Para conseguirlo, sin embargo, los equipos clínicos tienen que superar el miedo a esta nueva medicina personalizada reciclando su forma de diagnosticar, tratar y mirar al paciente para ser capaces de interpretar la nueva “maraña de datos” y cambiar el modus operandi con el que toman sus decisiones.
WCD2016En el Informe Anual que se ha publicado el pasado martes con antelación al Día Mundial del Cáncer, los datos que vierte son preocupantes debido a que ha aumentado el número de casos y se llega a la conclusión de que muchos tipos se podrían prevenir evitando la exposición a factores de riesgo comunes como el humo de tabaco. Además, un porcentaje importante de cánceres pueden curarse mediante cirugía, radioterapia o quimioterapia, especialmente si se detectan en una fase temprana. El lema que han elegido para este 2016 es: “Nosotros podemos. Yo puedo”. Un mundo de posibilidades que podemos logar con estas Innovaciones como, por ejemplo, predecir cuáles son los medicamentos más efectivos para un determinado perfil genético de paciente y tipo de cáncer.
Esta misma semana también tuve la suerte de, siguiendo la metodología imita, consultar sobre el tema con un experto que, además de eminente investigador, ejerce de Director Médico de un Hospital y su visión era diáfana: La correcta interpretación de las señales e información que lanza nuestro cuerpo, las selección de los marcadores genéticos del paciente y la posibilidad de analizar los datos en tiempo real  (Big Data) es la mejor solución posible para que los profesionales tengan a su disposición un Sistema Experto e Inteligente que les permita diseñar terapias personalizadas para cada paciente.
A nivel global, la iniciativa PATH-led Innovation Countdown 2030 de la Familia Gates contiene las mejores Innovaciones para mejorar la salud en los lugares donde se encuentra el 70% de los problemas (África, Asia y América) y, en nuestro avanzado Occidente, algunos teóricos como los expertos del MIHealth Forum, ya se han aventurado a señalar el 2023 como la fecha de instauración de la Medicina de las 4 P: personalizada, predictiva, preventiva y participativa, algo así como las Fuerzas de Porter que estudiamos a nivel de empresa, a saber:
* Personalizada (cada uno respondemos de manera diferentes según nuestro genes, hábitos y ambiente).
* Predictiva (nos podemos anticipar a la enfermedad conociendo el riesgo de padecerla).
* Preventiva (la predicción nos conduce a desarrollar tratamientos para evitar la dolencia).
* Participativa (se forma un equipo entre el paciente, su familia y el grupo médico).
Yo me quedo con la visión griega de la Medicina que era reconocida como un arte. Según dice Idomeneo en La Ilíada, “Un médico, por sí mismo, vale como muchos hombres” y, en La Odisea, también los profesionales médicos aparecen definidos como “artesanos que rinden servicio a todos”.
Me concedo la libertad de añadir una P para definir esta nueva medicina innovadora: PI. Las nuevas formas de curar tienen que acercarse a la persona observándola, analizándola y tratándola con la perfección y belleza del número PI, construyendo un poema épico que contiene todo lo que somos: nuestra fecha de nacimiento, nuestras raíces, nuestros orígenes, nuestro entorno y contexto de vida personal y profesional, e incluso, consultando a Dios, la fecha de nuestra muerte.
Si somos capaces de conocernos de ese modo, nos acercaremos a lo infinito, poseeremos el continente y el contenido, haremos medicina personalizada y, a la vez, podremos transformarla en universal y, como el arte de curar griego, nos situaremos en el Palio del “Medice cura te ipsum”.
                                                                                                                                                                            Alberto Saavedra
 Socio Director

www.imita.es

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