INNOVAR EN CASA

El título de esta entrada parece sacado de una película o hace referencia al contexto en el que se desarrolla un lance deportivo pero, para hacerme entender, quiero en esta ocasión escribir un “post-it” de Internet sobre la importancia de la Creatividad en un ámbito que lo demanda y que, personalmente, me preocupa como padre aunque, sin duda, nos ocupa a toda la Sociedad como Equipo: Educar en el Siglo XXI como uno de los grandes retos de nuestra sociedad moderna a sabiendas que los Maestros son Formadores y Educadores pero no deben ser los únicos que interactúan con nuestros hijos.

normal_Vaca_chocolateraLa Educación, decía Inmanuel Kant, es el “desarrollo en el ser humano de toda la perfección de que su naturaleza es capaz”. Es lo máximo, el sumum, el más alto grado de evolución. Es, por tanto, el proyecto de Innovación más importante que tiene el ser humano. Cuando educamos nos convertimos en Artesanos y trabajamos con la materia más preciada y, a la vez, más delicada, nuestros hijos, conformando lo que queremos que sean cuando sean jóvenes y lo que serán cuando sean adultos.

Obviamente, voy a enfocar la cuestión desde mi especialidad, la Innovación, siendo consciente de la dificultad de esta empresa ya que el que escribe estas letras no es Pedagogo ni Maestro ni siquiera ha tenido la fortuna de ser Profesor Asociado de una de nuestras grandes Universidades. Sin embargo, en mis círculos profesionales, siempre pongo la analogía de la Gestión de los hijos con la Gestión de una empresa y, si se extrapola en todos sus ámbitos, podemos extraer grandes enseñanzas de la misma (de hecho Estudios de investigadores anglosajones así lo corroboran).

Con esta composición de lugar y, siguiendo la Metodología imita que nos permite personalizar al máximo los procedimientos demandados en los proyectos, consulto en mi Biblioteca de cabecera a algunos expertos nacionales que tenemos en la materia con el fin de analizar el grado de Innovación según el Manual de Oslo cuando nos proponemos ser promotores de nuestros hijos.

Pues comencemos por el origen, aquello que siempre decimos los papás primerizos de que el bebé viene sin libro de instrucciones. Por supuesto, como cualquier Innovación que nace de la nada, que se crea de cero, que se moldea desde la premisa de la no existencia material, no tiene un documento técnico asociado. De hecho, pensadores como Miguel Silveira sostienen que “A Educar también se aprende” y éste afirma que “Los resultados en Educación no se improvisan”, es decir, que es importante asentar buenos hábitos de conducta que conformen el carácter de nuestros hijos. Su principio se fundamenta en la progresión y crecimiento sistémico de los diferentes actores, tanto padres como hijos en lo que podríamos definir como una Metodología de Innovación Evolutiva o Incremental como lo ha sido el teléfono inalámbrico o  los coches eléctricos.

A continuación, me acerco a uno de esos libros superventas que sólo por su título ya merecen mi consideración de Innovadores: “Educar sin Gritar”. Sin embargo, su subtitulo me desalienta: ¿Convivencia o Supervivencia? El acercamiento a la realidad no impide un tratamiento positivo, optimista y constructivo de la misma. De un hecho real como el acaecido en la última semana en España, sólo podemos sacar la lectura positiva y que sirva para intentar mejorar los medios que, como padres, tenemos a nuestra disposición para que tragedias como la del pequeño Diego no se repitan.

El autor, Guillermo Ballenato,  basa su Innovación Educativa en trabajar como padres cinco actitudes: Prevenir y Gestionar los conflictos, Mejorar el Diálogo, Actuar con las mentiras, Transmitir valores y Reforzar las Conductas. Este dato puede parecer que es “más de lo mismo” pero, indagando, el libro respira creatividad por los cuatro costados: habla de construir una Educación siempre en positivo basada en valores que, en algunas ocasiones, descuidamos por el ajetreo diario y por no ofrecer tiempo de calidad a nuestros hijos (demanda de cualquier Maestro). Valores como el afecto y el reconocimiento, el diálogo, la escucha activa, la transmisión de coherencia (cumplir las promesas) y sentido común, el respecto mutuo (con Mayúsculas) y, como cualidad paterna más reveladora y reconfortante, la Autoridad, no cómo “Potestas” o “Auctoristas”, sino aplicada desde lo que somos y entroncada en lo justos que debemos ser desde nuestra tarima de padres. Innovación en toda regla de tipo revolucionario como lo fue, en su día, el automóvil o los “smartphones” que todos llevamos en los bolsillos en la actualidad.

Para tener una tercera opinión, consultamos a Bernabé Tierno que nos propone una metodología totalmente disruptiva: El viaje como forma de aprendizaje que nos abre la mente, nos ofrece la posibilidad de conocer nuevas cosas y nos permite dinamizar y entrenar la mente. Esa misma metodología la podemos utilizar a diario, como el Alquimista de Paulo Coelho,  ya que nos damos cuenta de que con nuestros hijos estamos haciendo caminos nuevos cada día, sorprendiéndonos cada día, imaginando un futuro que está por venir. Esto es Innovación en estado puro como los fueron la producción de automóviles en serie según el Modelo T o el teléfono móvil en sus primeras versiones.

Decía Confucio que donde hay Educación no hay diferencias de clase, ni castas, ni pobreza. Empecemos por ahí y se solventarán muchos de los problemas actuales. Nacen Escuelas de Padres en los Colegios e incluso Universidad de Padres (José Antonio Marina) aseverando que la Educación es como la Tecnología, está en evolución constante (seguramente crearán, si no la hay ya, una Universidad de la Experiencia en la que aprender de nuestros abuelos su labor de padres).

rembrandt-prodigal-son-detail2Sin embargo, “Nada hay nuevo bajo el sol”, y ya decían los antiguos egipcios que si engendras un hijo tienes que luchar cada día por hacerlo honesto, por lo que me quedo con la opinión experta de la Parábola del Hijo Pródigo que, a nuestra generación, nos ha esculpido con las mimbres de la anhelada Cultura cristiana. Dicho texto nos enseña, con la simplicidad y belleza de la mejores Innovaciones, cómo tenemos que ser cómo padres, con actitudes como la entrega desinteresada, el amor incondicional y la locura de soñar un futuro para ellos en el mejor de los mundos posibles. Imaginen un Gobernador americano que indulta a un reo condenado a muerte, le cura de una enfermedad terminal y además lo reinserta en su propia familia como un hijo más. Innovación Radical, Incremental y Revolucionaria.

En cualquier innovación se empieza siempre por soñar, nuestros hijos son nuestro sueño de emprender,  no son un prototipo ni un proyecto piloto, tenemos que integrarlos como el principal activo de nuestro proyecto vital. Yo tengo Fe en la Educación, en la Vida y en las Personas.

Pongamos Innovación en nuestras casas, Creemos hijos honestos y  generemos Valor en la Sociedad a través de ellos.

                                                                         

                                                                                              Alberto Saavedra

Socio Consultor

www.imita.es

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