LA NAVIDAD DE LA INNOVACIÓN

La palabra Navidad procede del Latin “Nativitas” y significa Nacimiento (por eso celebramos con ese nombre la llegada al mundo de Jesús de Nazaret). Pero, indagando un poco más en la etimología, descubrimos que proviene del verbo nasci (natus [nacido] nativitas [cualidad de nacer]). Del verbo nasci nos llegan también las palabras: nacer, nación, nacionalidad, nacionalismo, natividad, naturaleza, etc.

christmas-navidadLa Innovación es siempre Navidad. Cuando innovamos estamos creando, estamos naciendo (o renaciendo), estamos renovando lo que somos como profesionales, como compañía o como personas. Innovamos cuando reiniciamos nuestro camino, cuando innovamos mirando la naturaleza y, también, cuando construimos nuestra marca, que es nuestra nacionalidad, nuestro santo y seña, nuestra forma de ser y estar en este mercado complejo, chispeante y global.

Caminando por mi sendero profesional, me he encontrado con personas que no están motivados con su trabajo, que no les satisface, que no les llena. Siempre les digo lo mismo: “Cuando no puedas hacer lo que quieras, tienes que amar lo que haces”. El mundo profesional en algunas ocasiones no nos permite alcanzar ese ideal profesional y es entonces, cuando tenemos que ser innovadores con nosotros mismos, cambiar la rutina, escoger la mejor actitud, aquella que nos hace mejores.

En entornos complejos como Internet no tiene sentido la organización tayloriana piramidal ya que nuestra propia economía de la abundancia conduce a una innovación comercial que descansa en la oferta de servicios personalizados y cada vez más diversificados. De ahí nace, sin duda, la denominada Innovación disruptiva como respuesta radical de supervivencia a un contexto externo complejo y que, casi nunca, suele ser liderada por los Directivos sino por “dinamizadores internos” que dirigen ese cambio radical, esa creación original, el Nacimiento de nuevos productos o servicios.

Recordemos que la innovación, como decía Silvère Seurat, se distingue de la invención en que la segunda puede ser una idea brillante, pero la primera no existe más que si se realiza. Por eso “Si la innovación nace sobre todo de un sueño, ella no puede vivir más que en la realidad”. Fleming soñó e inventó la penicilina a comienzos del XIX pero no se convirtió en Innovación hasta el año 1941.

Los teóricos y economistas de la Innovación hablan de siete etapas: Origen, Encuentro, Gestación, Nacimiento, Madurez, Decisión y Lanzamiento. La más importante para las PYMES con las que trabaja imita es la etapa de nacimiento: la fase en la que la Innovación se convierte en nación y adopta su propia naturaleza. Nos conduce a la elaboración de un Prototipo, nuestro proyecto se convierte en viable y deja de ser un feto: comienza a vivir.

Si leemos datos del Instituto de Investigación de Stanford, nunca sospechoso de no ser garante de la Innovación, estudiando veinte grandes empresas americanas resulta que, de cada cien posibles innovaciones que nacían en el seno de estas compañías, sólo cuatro llegan al mercado y una tiene éxito comercial.

Con esa probabilidad en la mano, el reto de imita es tratar de filtrar las ideas y proyectos para lograr ese punto de retorno. Para ello, hacemos cohabitar en la misma organización los intereses “cortoplacistas” y la más eficiente Innovación disruptiva consiguiendo la evolución de una compañía sin parar su funcionamiento habitual. Gestionamos personas para motivar su desarrollo profesional capaces de coevolucionar, de ser excelentes, de ser sensibles al cambio.

Nuestra misión consiste en ser la mente limpia que permite fusionar a los que ponen en funcionamiento el cerebro izquierdo con los que movilizan su imaginación, intuición y la capacidad de anticipar y preparar lo radical para lograr la ruptura del espíritu de conformidad de algunas corporaciones.

Para Innovar hay que nacer de nuevo y permitir que el corazón del sistema (en un entorno futuro en el que las Cosas de Internet o el Internet de las Cosas nos van a sobrepasar) sea el único actor que puede dominar todo: la persona. Es la que tiene por su propia esencia y naturaleza la capacidad de crear, imaginar, soñar, observar, proponer e integrarse en una organización multicelular cuyo objetivo no puede ser otro que optimizar la valía de los equipos.

Una posible solución, más allá de los pequeños grupos de trabajo, para cubrir con las exigencias actuales de un mercado que necesita profesionales ágiles, flexibles y en constante desarrollo, es la aproximación celular como feliz analogía de equipos humanos que tomen CONSCIENCIA de la incertidumbre, puedan dominar la creciente complejidad de nuestro entorno y, como escribió León XIII en su Rerum Novorum, “valiéndose de consejeros prudentes”, volvamos a entrar por el camino que, con gran provecho, particular y público, siguieron antiguamente nuestros antepasados.                                                                                                                                                                                      Alberto Saavedra

Socio Consultor

www.imita.es

imita

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